La Dra. Durbán analiza cómo la edad influye de manera significativa en los resultados de la cirugía plástica y reconstructiva. Subraya que, aunque existen directrices generales, cada paciente requiere una evaluación personalizada.
Los procedimientos como la rinoplastia suelen requerir tener al menos 16 años, cuando los tejidos nasales están completamente formados, aunque los cirujanos con experiencia pueden hacer excepciones. El aumento mamario generalmente espera hasta los 18 años, aunque la valoración individual puede justificar una intervención más temprana.
La abdominoplastia no debe realizarse a una persona menor de 30 años por los patrones de redistribución de grasa a largo plazo.
La madurez mental es tan importante como el desarrollo físico. Sin preparación psicológica, incluso los mejores resultados quirúrgicos resultan insatisfactorios.
Las pacientes maduras (de 50 años en adelante) requieren una evaluación médica preoperatoria exhaustiva; los riesgos anestésicos y las complicaciones postoperatorias exigen una consideración cuidadosa.
La cirujana subraya que la experiencia clínica, la exploración física en profundidad y la evaluación de la salud mental constituyen la base de los resultados exitosos. Su práctica prioriza garantizar que las pacientes estén preparadas tanto física como psicológicamente antes de la cirugía.