Los cambios en la sensibilidad del pezón tras un aumento de pecho son poco frecuentes pero pueden producirse. Las pacientes pueden experimentar tanto pérdida de sensación como hipersensibilidad; esta última suele aparecer en los tres primeros meses del postoperatorio antes de normalizarse.
Los factores de riesgo incluyen implantes de tamaño excesivo que provocan el estiramiento del tejido y posibles daños nerviosos, y la localización de la incisión, especialmente el abordaje periareolar, que pasa cerca de la red nerviosa del pezón.
El talento y la experiencia del cirujano al realizar las incisiones son clave para prevenir la pérdida de sensibilidad. Manipular los tejidos con cuidado es esencial para minimizar esta consecuencia. Elegir el tamaño del implante adecuado según las recomendaciones del profesional ayuda a reducir los riesgos.
La mayoría de las pacientes recupera la sensibilidad en 8-12 meses sin necesidad de intervención. La hipersensibilidad excesiva, habitualmente temporal y postoperatoria, suele resolverse a medida que disminuye la inflamación. El tratamiento con vitaminas del complejo B se recomienda con frecuencia ante problemas de sensibilidad, aunque los casos graves con daño nervioso significativo requieren evaluación especializada.
La pérdida de sensibilidad postoperatoria no indica necesariamente una pérdida permanente; la recuperación suele producirse de forma gradual a medida que remite la inflamación.