La liposucción es una técnica quirúrgica estética diseñada para remodelar la silueta corporal extrayendo la grasa acumulada en zonas específicas. Las zonas de tratamiento más habituales son el abdomen, los glúteos, las caderas, los muslos, las rodillas y el mentón, restaurando la armonía corporal y mejorando el aspecto general.
Existen dos métodos principales: la lipectomía asistida por succión (mediante una jeringa conectada a una máquina de aspiración) y la asistida por ultrasonidos (empleando tecnología ultrasónica para la extracción de grasa). Se insertan pequeñas cánulas a través de incisiones mínimas en los depósitos de grasa bajo la piel, sin dejar cicatrices apreciables.
Los resultados son permanentes porque las células grasas dejan de reproducirse después de la pubertad. El procedimiento está contraindicado antes de los 16 años. La liposucción aborda los depósitos de grasa resistentes al ejercicio y a una dieta equilibrada. Las pacientes deben mantener hábitos saludables después del procedimiento para evitar la acumulación de grasa futura.
La cirugía dura habitualmente entre 1 y 3 horas, en función de la técnica y las zonas tratadas. El equipo utiliza anestesia local con sedación. Durante las semanas de recuperación, las pacientes no pueden realizar actividades extenuantes y deben proteger la zona tratada con prendas de compresión siguiendo las indicaciones médicas.