La rinoplastia, o cirugía nasal estética, es uno de los procedimientos más complejos que afronta un cirujano plástico. Requiere un análisis tanto anatómico como psicológico de la paciente para garantizar la idoneidad del tratamiento.
El cirujano debe analizar a la paciente para verificar la idoneidad del tratamiento a realizar. En lugar de modificar la nariz de forma aislada, el objetivo es lograr la armonía con respecto al conjunto de líneas y estructuras faciales.
Las incisiones pueden realizarse de forma interna o externa según la zona que requiera corrección. Las técnicas de estrechez emplean métodos de fractura-unión. El remodelado del cartílago implica tratar tanto las secciones internas como las externas para lograr proporciones armoniosas.
La operación dura aproximadamente dos horas y utiliza anestesia local con sedación. Las pacientes deben esperar resultados de aspecto natural que realcen la armonía facial, no transformaciones drásticas.