Casi todas las pacientes experimentan algo de miedo antes de la cirugía por las incógnitas del procedimiento. La clínica de la Dra. Durbán aborda estas inquietudes durante la consulta.
Más allá de los resultados físicos, la cirugía estética tiene implicaciones emocionales. Aunque las pacientes esperan ganar confianza y mejorar su autoestima, deben conocer los posibles efectos emocionales adversos durante la recuperación.
La depresión postoperatoria es más frecuente de lo que se reconoce habitualmente. Sus principales causas son: los efectos de la anestesia (los residuos químicos pueden permanecer en los tejidos corporales hasta tres semanas, causando letargo y depresión), la medicación para el dolor (los analgésicos narcóticos son depresores que pueden afectar al estado de ánimo), las restricciones físicas (el encamamiento y la dependencia de los demás generan sensación de inquietud e impotencia), y los cambios en el aspecto (los hematomas e hinchazón postoperatorios provocan una autopercepción negativa).
Para una buena recuperación se recomienda: establecer sólidas redes de apoyo emocional con familiares y amigos, planificar la logística de la recuperación antes de la cirugía, seguir las indicaciones del cirujano con precisión, evitar los esfuerzos excesivos, practicar la paciencia con los plazos de cicatrización, mantener una nutrición e hidratación adecuadas, evitar el alcohol y las sustancias durante un mínimo de tres semanas, y contactar con el cirujano ante cualquier duda.
Todos los efectos postoperatorios son temporales, por lo que es fundamental mantener la perspectiva a lo largo de la recuperación.