El artículo analiza tres afecciones cutáneas frecuentes (lunares, verrugas y fibromas), destacando la importancia de vigilar los cambios y consultar con especialistas ante cualquier variación.
Los lunares son microlesiones frecuentes que afectan a la mayoría de las personas. Los lunares grandes (más de 6 mm) presentan mayor riesgo de melanoma. Los cambios de morfología, color, simetría o tamaño requieren atención inmediata. El tratamiento láser está indicado para lunares pequeños en zonas sensibles como cara, orejas y labios. La extirpación quirúrgica se aplica para lesiones más grandes o profundas, mediante rasurado o biopsia por punch bajo anestesia local.
Las verrugas son causadas por el virus del papiloma humano (VPH) y se presentan en varias formas: verrugas comunes en manos y dedos, verrugas planas más frecuentes en la infancia, verrugas plantares en los pies identificables por los puntos negros, y verrugas genitales ligadas al riesgo de cáncer de cuello uterino. Las opciones de tratamiento incluyen crioterapia (congelación con nitrógeno líquido), tratamiento láser y escisión quirúrgica como último recurso.
A diferencia de las verrugas, los fibromas son tumores cutáneos benignos no relacionados con infecciones víricas. Los factores genéticos, el sudor excesivo y la edad aumentan el riesgo de aparición. El tratamiento es similar al de las verrugas: crioterapia, láser, cauterización o cirugía menor.