Encarnación Solís se sometió a una otoplastia para corregir una oreja que difería de la otra. La había ocultado bajo el pelo y solo usaba diademas, anhelando probar distintos peinados. Una compañera de trabajo le recomendó a la Dra. Durbán. La doctora le explicó todo con detalle: el proceso, el nivel de dolor, el tipo de anestesia, las sensaciones postoperatorias. El procedimiento fue indoloro bajo sedación, con una recuperación normal y un seguimiento médico constante.
La cirugía de orejas aborda desproporciones como orejas prominentes, pequeñas o excesivamente salidas. Esta intervención es uno de los complejos más frecuentemente referidos por personas de todas las edades y suele desarrollarse a partir de comentarios en la infancia. Normalmente se realiza en niños y adolescentes (mínimo 6-7 años) cuando el cartílago todavía es maleable, aunque los adultos también son candidatos.
Para orejas en vuelo únicamente, existen técnicas no quirúrgicas con hilos o earfolds que reposicionan el cartílago mediante anestesia local en 20 minutos por oreja, sin cicatrices. Sin embargo, los casos que requieren reducción de cartílago o remodelado detallado requieren cirugía en quirófano.
La otoplastia se realiza con anestesia local con sedación y dura entre 1 y 2 horas. La incisión se oculta en el pliegue posterior donde la oreja se une a la cabeza. Los cirujanos remodelan el cartílago mediante remodelado, resección o sutura para lograr la forma deseada.
Las suturas se disuelven en 7 días. La vuelta al trabajo es posible en 24-36 horas (niños: 1 semana). Se puede bañar después de una semana. Para actividades intensas hay que esperar 4-6 semanas. Se recomienda evitar la cirugía en verano por la exposición solar. La audición no se ve afectada y los resultados deben ser naturales y permanentes con una técnica adecuada.