La Dra. Durbán habla de la mamoplastia de reducción, explicando por qué la encuentra profesionalmente gratificante y enormemente satisfactoria para las pacientes.
La cirujana hace hincapié en que cada paciente requiere una valoración individualizada que tenga en cuenta la anatomía, el grosor de la piel, la elasticidad, el estilo de vida, las expectativas y las características del tejido. Los estudios preoperatorios incluyen ecografías, mamografías y resonancia magnética nuclear.
La intervención aborda dos problemas principales: corregir la hipertrofia mamaria reduciendo el peso del tejido glandular y corregir la ptosis mediante elevación y suspensión. El cirujano también debe tratar las asimetrías entre los dos pechos. Los pasos quirúrgicos clave comprenden el diseño de un patrón, la realización de las incisiones, la eliminación del exceso de tejido glandular, la movilización del complejo areola-pezón hacia arriba y el control de la hemorragia y reconstrucción del pecho.
La clínica utiliza anestesia local con sedación, evitando los riesgos de la anestesia general. La cirugía dura habitualmente entre 2 y 2,5 horas.
El dolor es manejable durante solo 2-3 días. El reposo relativo se extiende del día 1 al 10. El cuidado de las heridas dura aproximadamente 2 semanas. Los resultados definitivos son visibles entre 1 y 3 meses tras la operación. La vuelta al ejercicio normal es posible después de 3 meses con la sujeción adecuada.
La Dra. Durbán subraya que esta cirugía mejora significativamente la calidad de vida de las pacientes, resolviendo problemas de espalda y columna, y fomentando opciones de vida más saludables.